Desde A Estrada, este Albariño de maceración con pieles desafía la tradición explorando el concepto del «límite». Prosperando en la periferia, donde la libertad creativa supera a las normas, su diseño rompe los códigos clásicos con una tipografía audaz y un naranja eléctrico que nace del propio color que obtiene el vino al final de su proceso.
La etiqueta trasciende del aspecto visual y se apoya en un concepto sensorial, un barniz 3D traza la topografía del terreno, invitando a recorrer con los dedos la geografía del viñedo. Este tacto ancla la estética transgresora en la tierra, demostrando que lo más interesante ocurre en los márgenes.